Se critica al Estado por su crecimiento desmedido y por cómo se financia a costa del esfuerzo de los ciudadanos trabajadores. Se cuestiona a dónde va el 70% de lo que se gana en impuestos, mencionando el IVA y el impuesto al cheque como ejemplos de medidas que, supuestamente temporales, se vuelven permanentes.
Se argumenta que el Estado es un "monstruo de siete cabezas" que se alimenta de la gente y que la idea de un "Estado fuerte" es contraproducente, ya que solo implica más control y robo.
Se denuncia que la corrupción y la ineficiencia son inherentes al sistema estatal, y que los funcionarios se benefician mientras la población sufre las consecuencias.