Estados Unidos ha aplaudido la apertura de un diálogo entre el gobierno interino de Venezuela y un grupo de exdiputados opositores, considerándolo un paso crucial para la reconciliación política y la recuperación del país tras los devastadores terremotos.
Las conversaciones, que iniciarán en agosto, buscan abordar las consecuencias de la catástrofe sísmica que dejó casi 5.000 muertos y más de 16.000 heridos. La ONU estima que hasta 50.000 personas podrían estar desaparecidas y se necesitarían 25.000 nuevas viviendas para paliar la crisis habitacional.