Javier relata cómo descubrió su pasión por el bonsai hace 26 años, tras una recomendación médica de buscar una actividad que lo relajara. Inicialmente, no tenía interés en las plantas.
Su primer contacto con el bonsai fue en una exposición en el Jardín Japonés. Comenzó a tomar clases con un sensei y, al regresar del trabajo, dedicaba tiempo a sus árboles, encontrando en esta actividad una forma de liberar la mente y conectar con la naturaleza.