Se relató un incidente entre Jude Bellingham y Lionel Messi durante el partido, donde Bellingham habría tenido un cruce poco afortunado con el argentino. Las declaraciones posteriores de Bellingham, sugiriendo que Argentina recibía ayuda externa, fueron interpretadas como un intento de descalificar al equipo rival.
Estas críticas de los ingleses, especialmente de exjugadores, fueron contextualizadas con una declaración previa de Scaloni, quien manifestó que no criticaría a ningún jugador si dejara de jugar al fútbol. El incidente con Bellingham, que incluyó un empujón de Paredes, parece haber marcado el tono del partido, llevándolo a un nivel de confrontación física.
A pesar de las provocaciones y el juego brusco, el equipo argentino demostró inteligencia al manejar la situación, cuidándose de no acumular tarjetas innecesarias y sabiendo cuándo acelerar o bajar el ritmo. La estrategia de Paredes al confrontar a Bellingham desde el inicio del partido buscaba imponer un estilo de juego más ríspido.