Se narra una experiencia personal negativa en el registro civil para inscribir a un hijo, destacando la ineficiencia, la burocracia y la falta de atención por parte del personal.
El relato critica la lentitud del trámite, la actitud de las empleadas y la pérdida de tiempo valioso para los ciudadanos que, además, ya pagan impuestos para mantener a estos trabajadores estatales.
Se utiliza esta anécdota para reforzar la idea de que el Estado es una maquinaria ineficiente y perjudicial para la vida de las personas.