Tras la eliminación de Francia en el Mundial, surge una autocrítica hacia el técnico Thomas Tuchel. Se cuestionan sus decisiones y planteamientos tácticos, especialmente en el partido clave donde el equipo no supo mantener la ventaja inicial.
El análisis se centra en la falta de inteligencia para conservar el resultado o aumentarlo, y se critica la simplicidad de los cambios realizados, considerados poco efectivos para un técnico de su jerarquía, quien además había sido respetado por Scaloni.