Corea del Sur enfrenta una crisis demográfica con una baja tasa de natalidad y una población envejecida (20% mayor de 65 años).
Las autoridades implementaron costosos programas de incentivos económicos, incluyendo hasta 14 mil dólares como regalo de boda, para fomentar el matrimonio y revertir la situación.
Sin embargo, la medida ha tenido éxito prácticamente nulo, evidenciando que el dinero por sí solo no altera las tendencias sociales. La cultura surcoreana liga el matrimonio a la formación de hogares y la concepción de hijos.