Cristina Fernández de Kirchner celebró la clasificación de la selección argentina a la final del mundial desde el balcón de su domicilio, donde se proyectó la silueta de las Islas Malvinas.
La militancia kirchnerista vinculó el resultado deportivo con el reclamo histórico de soberanía sobre el archipiélago. La proyección de las islas sobre la fachada del edificio buscó representar las leyendas "Las Malvinas son argentinas".