En Ghana, la caza ilegal de delfines se ha incrementado, utilizándolos como carnada para la pesca de tiburones, una actividad más lucrativa.
La bióloga Sandra Althear investiga esta práctica, dificultada por la falta de controles y la necesidad de los pescadores de buscar fuentes alternativas de alimento ante el declive pesquero.
La sobrepesca, impulsada por flotas industriales, agrava la situación, afectando los ingresos de los pescadores artesanales y la disponibilidad de peces, llevando a algunos a recurrir a la caza de delfines.