Se recuerda que la única estrella de España en la historia de los Mundiales corresponde a la victoria de 2010, obtenida bajo la actuación de Iker Casillas. Este hito contrasta con los tres títulos mundiales de Argentina.
La mención de Casillas y la comparación con el palmarés de Argentina se presenta como un comentario con una posible carga irónica o de sutil provocación, en el contexto de la previa de una final entre ambas selecciones.