La Casa Blanca informó que las comunicaciones con Irán se mantienen y que el gobierno iraní ha mostrado interés en alcanzar un acuerdo. La secretaria Caroline Leavitt declaró que la persistencia de Irán en el diálogo se debe a la presión militar ejercida por Estados Unidos, sufriendo "golpes devastadores".
Esta declaración refuerza la postura estadounidense sobre el impacto de su estrategia militar en Irán, sugiriendo que la debilidad operativa de Teherán impulsa su voluntad negociadora. Leavitt afirmó que el presidente Trump no permitirá actos de terror sin consecuencias para Irán.