Se analiza la posibilidad de un cambio de sede para la final debido a la crisis climática en Nueva York. Esta opción presentaría enormes desafíos logísticos, especialmente para los miles de espectadores que ya han adquirido pasajes y reservas.
Se compara la capacidad de los estadios en Nueva York y Atlanta (aproximadamente 75.000 espectadores), sugiriendo que un cambio no necesariamente implicaría una reducción significativa de la audiencia. Sin embargo, se destacan las complicaciones relacionadas con el show del mediotiempo y el armado de escenarios.