Se analiza un curioso detalle numérico relacionado con los jugadores Otamendi y De Paul, vinculando sus dorsales (19 y 7) con la fecha de la final (19/7). Este hecho se interpreta como una señal de "elegir creer" en la cábala del equipo argentino.
Se genera un debate sobre la interpretación de estos números, considerándolos "mágicos" y un presagio positivo para la final del Mundial. La coincidencia alimenta la fe y la esperanza de los hinchas en la victoria.