El presidente Nayib Bukele busca su tercer mandato consecutivo en El Salvador con una aprobación del 90%, impulsada por una drástica reducción de homicidios y extorsiones. Más de 92.000 presuntos pandilleros han sido arrestados, convirtiendo al país en uno con la mayor tasa de encarcelamiento del mundo.
El juicio contra la cúpula de la MS-13 simboliza el golpe definitivo contra la criminalidad, marcando un cambio de paradigma respecto a políticas anteriores de mano dura o negociaciones fallidas. El Estado salvadoreño apuesta ahora por encarcelar masivamente a los líderes de las pandillas.