El estadio de Atlanta se ha convertido en escenario de grandes remontadas para Argentina, con dos épicas actuaciones en ese recinto.
En esta ciudad, capital del poderío económico, Argentina reencontró su fútbol y demostró un nivel de juego que no había exhibido antes en el torneo.
El equipo pasó de ganar con corazón y épica a mostrar un fútbol más elaborado, con circulación de pelota y variantes en el ataque.