En Atlanta, los argentinos vivieron la victoria con fervor, a pesar de las restricciones impuestas sobre el ingreso de banderas y elementos alusivos a las Malvinas. La prohibición generó bronca, pero no mermó el espíritu nacional.
Los hinchas expresaron su descontento por no poder mostrar públicamente su apoyo con trapos o remeras alusivas, sintiendo que debían "agachar la cabeza" ante las normativas. A pesar de esto, celebraron que los jugadores finalmente exhibieran una bandera con la inscripción "Las Malvinas".
Se comentó sobre la compra de entradas para futuros partidos, con precios que oscilan entre 6.000 y 7.500 dólares, y la disposición de los hinchas a hacer un gran esfuerzo económico para seguir a la selección.