El ambiente en el predio de entrenamiento de la Selección Argentina en Atlanta es de pura emoción y alegría, a pesar de las pocas horas de sueño y la intensidad del momento. Los jugadores y el cuerpo técnico comparten un sentimiento de conexión y un componente mágico que une a todos.
Se destaca una imagen particular: Scaloni sentado solo en un banco, observando el cielo y tomando mate, lo que se interpreta como un reflejo de la calma y la consolidación tras la victoria y antes de la final. La presencia de medios de comunicación es masiva, cubriendo en vivo la llegada de los jugadores.
Los jugadores comienzan a descender, mostrando felicidad y relajación. El predio, comparado con el de Vélez en Ituzaingó por su entorno natural, alberga a una selección que está viviendo un momento histórico, preparándose para su tercera final del mundo.