El gobierno argentino confirmó el regreso del déficit fiscal en junio, un hecho que se explica por el pago del medio aguinaldo y la postergación de la liquidación de algunos impuestos, como Ganancias.
A pesar de que los ingresos se vieron afectados por menores recaudaciones y un consumo que no repunta, los gastos aumentaron respecto al año anterior debido a la inercia de ajustes por inflación. Este déficit, que ascendió a un billón de pesos, marca un punto de inflexión en la gestión económica.
Se espera que en julio se retome el superávit fiscal, pero la situación generará un mayor escrutinio sobre las finanzas públicas.