Se desestimaron las acusaciones de favoritismo arbitral hacia Argentina en el Mundial. Se argumentó que el equipo ha demostrado su capacidad de remontar partidos, como en la semifinal contra Inglaterra, donde revirtieron un marcador adverso.
Se revisaron las pocas polémicas del torneo para Argentina, como una supuesta falta de Messi y un pisotón de Licha Martínez, señalando que no hubo ayuda decisiva del VAR y que el equipo ganó con garra y determinación, superando a rivales como Egipto e Inglaterra sin controversias arbitrales significativas.