La euforia por el triunfo de la Selección Argentina se vive en las calles y en los colegios, donde la camiseta nacional se convierte en el uniforme del día.
Los niños expresan su alegría y confianza en el equipo, algunos con cábalas y otros con la certeza de que Argentina será campeona.
La emoción por llegar a la final, especialmente después de haber superado a rivales como Inglaterra, se mezcla con la nostalgia por torneos pasados donde no se alcanzó esta instancia.