La ciudad de Buenos Aires también fue escenario de celebraciones tras la victoria argentina, con la expectativa puesta en el partido por el tercer puesto contra Francia. La euforia se extendió a Israel, donde la comunidad argentina vivió el triunfo con gran emoción.
Las pantallas gigantes mostraron la alegría de los hinchas, con Messi como figura central de la celebración. La victoria 2 a 1 sobre Inglaterra significó el pase a la final del torneo más importante del mundo, desatando la euforia colectiva.