Ucrania ha intensificado sus ataques contra petroleros rusos, alcanzando 116 barcos en los últimos nueve días en el mar de Azov.
Estos ataques, dirigidos a la "Flota Fantasma" que Rusia utiliza para evadir sanciones, buscan interrumpir el transporte de crudo hacia buques más grandes que no pueden acceder a los puertos del mar de Azov.
Según el comandante ucraniano Robert Brovdy, se necesitan entre 12 y 15 de estos pequeños petroleros para el transbordo de petróleo en el Mar Negro, lo que subraya la importancia estratégica de estos ataques.