El entrenador Scaloni enfatizó que el partido era solo fútbol, buscando separar la competencia deportiva de consignas políticas. Sin embargo, esta postura generó una confrontación con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien había expresado previamente un sentimiento nacionalista y combativo hacia el equipo rival, aludiendo a las Malvinas.
Villarruel, en contraste con la visión de Scaloni y del presidente Javier Milei, consideró el encuentro como algo más que un partido, vinculándolo directamente con la causa de las Malvinas y los "piratas usurpadores". Esto evidenció una clara diferencia de enfoques y un potencial conflicto de discursos entre diferentes sectores del espectro político.