Se comenta que el técnico inglés, de origen alemán, admitió una actitud pasiva de sus jugadores, similar a lo ocurrido contra México. Se enfatiza la sorpresa por la derrota, especialmente porque el segundo gol de Argentina llegó en los últimos minutos de descuento.
Se observa a jugadores ingleses recriminándose entre sí tras la derrota, evidenciando la frustración por haber perdido un partido crucial en el final.