La semifinal entre Inglaterra y Argentina se vive con una "situación definitivamente de enorme tensión". El especialista Juan Parrondo describe el partido como muy difícil y lleno de pasión, pero con poca acción futbolística concreta en el primer tiempo.
Se destaca que el encuentro está trabado por el miedo a equivocarse, definiéndose por "pequeños detalles". A pesar de la poca intervención de los arqueros y las escasas situaciones de gol, la pasión del público es palpable.