La mítica esquina de Segurola y La Habana se convirtió en un epicentro de los festejos tras la victoria argentina. Cientos de hinchas se congregaron en el lugar, reviviendo la historia y el espíritu de Diego Maradona.
Los presentes compartieron su alegría y expectativas para los próximos partidos, destacando la importancia de la unidad y el corazón del equipo. La esquina, cargada de mística futbolera, fue testigo de la euforia colectiva.