Se elogia la conducción de Lionel Scaloni, comparándola con la de un dirigente político exitoso por su capacidad para generar cohesión y respeto en el equipo. Se destaca la importancia de la unidad y la toma de decisiones consensuadas.
La actitud de jugadores como De Paul, aceptando decisiones del entrenador, se presenta como un ejemplo de la disciplina y el compromiso del grupo. Se enfatiza que este modelo de liderazgo podría ser un aprendizaje para la sociedad argentina.