Se señala una rareza en las últimas finales de mundiales: la ausencia de presidentes argentinos. Se recuerda que Cristina Kirchner y Alberto Fernández no asistieron, al igual que Menem en 1990. Se sugiere que la razón podría ser la falta de un contexto favorable para su presencia.
Se reitera que la selección argentina ha buscado conscientemente alejarse de la política para generar un impacto masivo. Esta estrategia de evitar la politización ha contribuido a la popularidad de la selección y a su capacidad de unir a la sociedad.