Se critica el uso de la pauta oficial por parte de los políticos argentinos para realizar autopropaganda, desviando fondos que podrían destinarse a mejorar servicios públicos.
Se sugiere que si los políticos hicieran una buena gestión, no necesitarían gastar en pauta ya que la gente los apoyaría de forma natural.
Se anticipa el inicio de la campaña electoral y se prevee que los políticos volverán a hablar de "boludeces" para conseguir votos.