En "La mañana con Moria", se generó un debate sobre los "canceladores" y "odiadores" en el periodismo, criticando a aquellos que se inmiscuyen en la farándula y actúan como "cholulos perdidos".
Se cuestionó la obsesión de algunos periodistas por los chismes de la política y se señaló la desesperación por el chisme que los lleva a ser un "papelón".
Además, se discutió si el éxito en el streaming se mide solo por la audiencia o si existen "bots" que inflan los números, poniendo en duda la veracidad de los rankings.