Se describe la situación en el Obelisco, donde a pesar de un chaparrón de dos minutos, la gente permanece celebrando. Se menciona que la lluvia dispersó solo las "lágrimas de Béligan", sugiriendo una mezcla de emoción y alivio.
Se constata que todavía queda gente en el Obelisco, demostrando la persistencia de la celebración y el fervor popular. La imagen de los jóvenes y la persistencia de la gente en el lugar evidencian la magnitud del evento y la alegría compartida.