Un hombre colombiano de 26 años murió baleado por un agente del ICE en Maine, en un incidente que ha generado protestas y llamados a una investigación exhaustiva. Las autoridades afirman que la víctima usó su vehículo como arma, pero testigos y organizaciones como Human Rights Watch cuestionan esta versión.
Este suceso ocurre una semana después de que un agente del ICE matara a un mexicano en Houston, Texas, bajo circunstancias similares. Estos homicidios elevan a al menos siete el número de personas muertas a tiros durante operaciones de control de inmigración en Estados Unidos desde enero de 2025. La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) afirmó que buscaban a un individuo en situación irregular con orden de expulsión.
Activistas y testigos denuncian el uso excesivo de la fuerza por parte del ICE y exigen justicia. La muerte del joven colombiano ha reavivado el debate sobre las políticas migratorias y la actuación de las agencias federales en Estados Unidos.