El gobierno de Javier Milei busca impulsar la ley de reforma del Banco Central como una de sus prioridades legislativas, con el objetivo de dotarlo de mayor independencia y estabilidad financiera. La propuesta busca volver a fijar como único objetivo del Banco Central el cuidado de la moneda, una facultad eliminada durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.
La reforma también prohibiría el financiamiento al Tesoro, pondría freno a las letras intransferibles, aumentaría el blindaje institucional y establecería límites más estrictos al reparto de utilidades y sanciones más duras para los funcionarios que incumplan la carta orgánica. El gobierno necesita asegurar los votos necesarios en el Congreso para aprobar esta ley, que se considera crucial para las negociaciones financieras internacionales y la estabilidad del dólar.