Una espectacular jugada individual de Lionel Messi, eludiendo a cuatro jugadores ingleses, terminó con una falta y una tarjeta amarilla para Elliott Anderson, jugador clave en el mediocampo del seleccionado inglés. La acción demuestra la habilidad del capitán argentino y la desesperación de la defensa rival por detenerlo.
La jugada de Messi, aunque no culminó en gol, generó una gran reacción en el estadio y evidencia la importancia de su presencia en el campo. La tarjeta para Anderson, uno de los titulares en la formación de Thomas Tuchel, podría tener implicaciones tácticas para el resto del partido. El encuentro sigue siendo intenso y disputado, con ambos equipos buscando la victoria.