Los festejos en el Obelisco se ven realzados por un chaparrón inesperado, que lejos de disuadir a los hinchas, se convierte en un elemento más de la celebración. La gente salta y baila bajo la lluvia, compartiendo la euforia del momento.
Se describe la experiencia como un "plus" a la ya inmensa alegría por la victoria. La conexión entre el equipo y el público se hace palpable, con la gente totalmente entregada a la celebración de un triunfo histórico.