Se expuso el principio espiritual de la honra como elemento que atrae la presencia de Dios, basándose en la historia de Abraham y su encuentro con Dios antes de la destrucción de Sodoma.
Se contrastó la hospitalidad de Abraham, quien se detuvo a honrar a Dios, con la actitud de Lot, quien, a pesar de ser invitado por los ángeles, no demostró el mismo nivel de deferencia, lo que llevó a que Dios cambiara sus planes y se quedara con Abraham.
Se enfatizó que la honra y el buen trato hacia Dios provocan que Él se quede y se manifieste, a diferencia de la indiferencia o la falta de respeto que alejan su presencia.