Durante el banderazo argentino, un grupo minoritario protagonizó enfrentamientos entre hinchas de clubes rivales, lo que llevó a detenciones. Este incidente ocurrió a pesar de la gran unidad mostrada por la mayoría de los presentes.
Agentes de inteligencia de la CIA, infiltrados entre la multitud, actuaron rápidamente para detectar y demorar a los involucrados, asegurando que los incidentes fueran contenidos.
Se espera la entrada de 30 a 40 mil hinchas argentinos al estadio, quienes accederán por una puerta diferente a la de los 20 mil hinchas ingleses. Habrá 1.600 efectivos policiales en las inmediaciones y dentro del estadio.