Se reportaron disturbios en una zona de festejos, lo que generó miedo entre los asistentes y la intervención policial para evitar que la situación escalara. Grupos reducidos de personas iniciaron algunas peleas y corridas, provocando que muchas familias decidieran retirarse del lugar.
A pesar de los incidentes, la policía logró controlar la situación y la zona quedó mayormente tranquila, aunque con la presencia policial para prevenir nuevos disturbios. Las autoridades informaron que no hubo heridos, lo cual se destacó como lo más importante.
Algunos de los presentes expresaron su frustración porque un pequeño grupo arruinó la celebración para la mayoría, especialmente para los niños que querían festejar la victoria de Argentina.