Un entrevistado, agradecido por la experiencia vivida, expresó su deseo de asistir a la final del Mundial en Nueva York. Manifestó que, a pesar de tener dificultades económicas, estaría dispuesto a vender un órgano para poder costear la entrada.
Compartió saludos para su familia en Cicuy y Buenos Aires, y ante la pregunta sobre cuánto pagaría por una entrada, respondió que tendría que pensarlo, ya que se encuentra "justísimo" de dinero. La posibilidad de vender un riñón fue planteada en tono de broma.