Se planteó la idea de que el partido contra Inglaterra tiene una carga histórica y emocional que podría equipararse o incluso superar a una final de Copa del Mundo para muchos argentinos. La rivalidad deportiva y el recuerdo de conflictos pasados intensifican la importancia de este encuentro.
La conversación giró en torno a si se puede separar el fútbol de la historia bélica, una disyuntiva compleja para la identidad argentina. La pasión y el sentimiento de "herida" por ciertos eventos históricos se manifestaban en la previa del partido.