La euforia se desata en Argentina tras la victoria de la selección, que se instala en una nueva final del mundo. Las calles se convirtieron en un hervidero de celebración, con miles de personas congregándose en el Obelisco para festejar el logro.
Los hinchas, emocionados y esperanzados, compartieron sus sensaciones y cábalas. Muchos revivieron la gesta de 1986, mientras otros, más jóvenes, experimentaban por primera vez la inmensa alegría de ver a su selección en la instancia definitoria.
Las entrevistas a los fanáticos reflejan la pasión y el sentimiento de unidad nacional. Desde distintas provincias y ciudades, la gente se acercó al Obelisco para ser parte de la fiesta, coreando canciones y expresando su amor por Argentina y sus jugadores, en especial Lionel Messi.