Un fanático mexicano expresa su devoción por Messi y su deseo de ver a Argentina en la final del Mundial. A pesar de no tener entrada, está dispuesto a pagar hasta 15.000 dólares por un boleto, demostrando la magnitud de su fanatismo.
La conversación gira en torno a la dificultad de conseguir entradas y los exorbitantes precios que se manejan. La pasión por el fútbol y la figura de Messi parecen justificar, para algunos, cualquier sacrificio económico.