La emoción se vive intensamente en las calles tras la victoria de Argentina. Un niño de 8 años, Mateo, compartió su alegría y la inolvidable experiencia de presenciar la clasificación de su selección a la final del Mundial.
Los hinchas expresaron su felicidad y la importancia de este momento para el país. La jornada se caracterizó por la celebración colectiva, con familias y amigos reunidos para compartir la emoción y el orgullo de ver a su equipo en la instancia definitoria del torneo.