El método Scaloni se enfoca en encontrar futbolistas de calidad y adaptables, capaces de cumplir roles diversos dentro del campo de juego. La versatilidad de jugadores como Nico González y Juliano Simeone es un claro ejemplo.
La conformación de un grupo humano cohesionado, sin egos y con un objetivo común, es fundamental para el éxito del seleccionado argentino. La búsqueda del bien colectivo prima sobre el individualismo.