En el marco de la escalada de tensiones, Estados Unidos llevó a cabo "fuertes ataques" contra objetivos en la región del Golfo y Jordania. Estos bombardeos nocturnos se presentan como una represalia por acciones previas de las fuerzas iraníes, quienes también habrían lanzado misiles y drones.
La situación se agrava con cada intercambio, y las acciones militares de ambos países aumentan la preocupación por una posible confrontación mayor. La retórica del presidente estadounidense, Donald Trump, de intensificar las acciones si Irán no accede a negociar, añade un elemento de incertidumbre y peligro a la ya volátil relación bilateral.