El entrenador de la selección argentina se refirió a la aparente "cruzada contra el exitismo", aclarando que si bien le encantaría ser campeón del mundo, no es lo que lo mueve. Destacó que ha pasado por muchas situaciones en los últimos años que lo llevan a priorizar otras cosas por encima del resultado.
Considera que el éxito no se mide solo por ganar, sino por cómo se afrontan las situaciones. La demostración de los jugadores en este último tiempo le parece increíble y no le preocupa la opinión de la gente, aunque espera que sea positiva. Ante la posibilidad de críticas, señaló que es normal siendo entrenador de la selección, pero que no le afecta, ya que su enfoque está en que los jugadores salgan a la cancha y entiendan que "siempre hay un mañana".