Se denuncian presuntos abusos sexuales cometidos por militantes de La Cámpora, incluyendo a un diputado. Se cuestiona la falta de investigación y el silencio mediático sobre estos casos, contrastando con la atención que reciben otras denuncias.
Se menciona específicamente el caso de una joven abusada en el Senado, presuntamente por Fernando Espinosa, y se critica al Instituto de la Mujer por no intervenir. Se sugiere una doble vara en el tratamiento de las denuncias, favoreciendo a ciertos sectores políticos.
La discusión se enmarca en la crítica al kirchnerismo, acusándolo de apropiarse de banderas nobles como el feminismo para fines políticos, mientras se ignoran o minimizan casos de abuso dentro de sus propias filas.