Se critica la actitud de ciertos asistentes al evento, a quienes se tilda de "infiltrados" y "ordinarios". Se mencionan epítetos como "Vende patria" y "Cipallo", y se señala que usan relojes y anteojos costosos, sugiriendo que no viven "por debajo de la línea de pobreza".
Se hace una mención específica al hijo de Insaurralde, indicando que puede salir del país y que fue visto en el lugar con amigos, portando un reloj de alta gama.