Se critica duramente al kirchnerismo por la supuesta apropiación de la agenda de género y por haber "adoctrinado" a la juventud con discursos de odio. Se argumenta que durante los 20 años de gobierno K, organizaciones como Madres de Plaza de Mayo, lideradas por figuras como Bonafini, se erigieron como el "Estado" y manejaron fondos públicos sin control.
La crítica se centra en que el feminismo y la violencia de género, movimientos previos al kirchnerismo, fueron utilizados como bandera política por este espacio, desvirtuando la discusión y priorizando temas como la marihuana y el aborto por sobre la defensa de la mujer golpeada.
Se menciona el caso de Bonafini, Carlotto y Schocklender como ejemplos de quienes "se afanaron todo" con el verso del INADI y el Instituto de la Mujer, y se expresa el deseo de que "no vuelvan nunca más en la vida" por considerar que su accionar fue "fascista".