Se relata la anécdota de una predicción de Scaloni como campeón del mundo en 2022, contrastando con el escepticismo inicial. Se enfatiza la confianza en el técnico y su capacidad para acertar en las decisiones, incluso en los cambios de jugadores.
Se argumenta que Argentina jugó un excelente segundo tiempo contra Inglaterra, dominando el partido y creando múltiples ocasiones de gol. Se considera que la victoria fue merecida y que el equipo demostró solidez a pesar de las dificultades.